Un motivo como cualquier otro

No se encontraba bien después de todo lo pasado. Era normal, a todos nos pasaría algo parecido. Se levantó con cuidado pese a que dudaba que fuese capaz de mantenerse en pie. Un paso y luego otro a medida que su cuerpo cogía la inercia de la cuesta abajo. Pronto se tuvo que limitar a subir y bajar las piernas, a medida que cogía velocidad sin pararse a pensar en cómo se las arreglaría para frenar. 

Fuese como fuese, la cuestión era que le era imposible frenar en su estado. Frenar de una manera controlada, claro. La inclinación no puede ser eterna - se dijo. El ruido del aire hacía que no pudiese escuchar nada mientras continuaba, incansable, recorriendo decenas de metros en pocos segundos. El asfalto tenía un aspecto uniforme a tal velocidad. Con su superficie como pulida, daba la sensación de que bastaba inclinarse sobre él para deslizarse eternamente.

Pero ciertamente estaba confundido. En primer lugar, tras el prolongado estado de inactividad su cuerpo comenzaba a mostrar signos de fatiga. Y por otra parte, bastaría tropezar y caer para que su cuerpo quedase tan desollado como el del conejo estofado que comió días antes.

No se veía con fuerzas para continuar, pero continuó avanzando durante unos minutos haciendo alarde de tozudez. No notaba las piernas, había dejado atrás el dolor que le laceraba cada vez que posaba el pie en el suelo. Dejó de notar su cuerpo hasta que tan sólo era consciente del entorno gracias a sus ojos, y poco tardó en observar como el asfalto se iba acercando cada vez más a su cara...

Despertó sudando, y a oscuras consiguió dar la luz de su mesilla. Bebió un vaso de agua en la cocina y volvió de nuevo a la cama. Pero antes, tiró sus zapatillas deportivas a la basura.

Una espera fructífera

Ya va haciendo mejor tiempo. Todas estamos igual, salvo alguna que va engordando un poco adelantada. No pasa nada, es todo cuestión de tiempo.

--------------------------------------------

Casi peso el doble que antes. No hemos cambiado de tono, pero parece que no vamos a tardar demasiado. Hace bastante más calor que hace unos días.

--------------------------------------------

Todas tenemos un tamaño parecido. Mi compañera de enfrente está enteramente roja, pero la mayoría no hemos mudado el verde completamente.

--------------------------------------------

No hay una sola de nosotras que no esté completamente roja, y ya algunas de mis compañeras han caído. Un picotazo de un pájaro o un balanceo de la rama y… hasta nunca.

--------------------------------------------

Debo ser una de las pocas que se mantienen colgando aún. Mire a donde mis compañeras hace tiempo que han caído y solo veo las hojas amarilleando a mi alrededor. No tengo ni idea de qué hago aún aquí. No sé a qué espero.

--------------------------------------------

Un hombre con peluca blanca se acaba de sentar justo debajo. Se ha apoyado en el tronco y el leve movimiento me ha hecho balancearme ligeramente. Un instante de ingravidez y... caigo.


  

Fuente de la imagen

Ni que hubiera perdido el lápiz


Escribo poco, y lo poco que escribo no lo publico.  Descanso y me centro en disfrutar. De los siete pecados capitales ahora mismo me estoy centrando en la pereza, la lujuria y la gula.

Vamos, que sigo vivo. Y viviendo. 

Imagen de Lyn Estall