Explosión

Suma y sigue. Otro día para recordar, cuanto mas tarde mejor. El mundo estaba hecho a mi medida. Exactamente, tan justo que no me podía mover sin chocarme con la nada a ambos lados. Claustrofobia absurda, diréis.

Todo continuaba igual y esto estaba pasando de castaño oscuro. La rabia empezó a crecer poco a poco. La notaba entre respiración y respiración. Se extendía, crecía hasta salir a través de mi piel. Empujaba abriendo hueco, retrocedía... hasta que empezó a concentrarse en mi pecho. Tan densa mezcla que notaba su peso bajo mi piel, en los pulmones, en el estómago. Cada vez se hacía mas insoportable. Tenía que salir, tenía que sacarla.

Y entre lágrimas de dolor, grité. Deseché todo lo que tenía en mi interior, que me rodeó en una impenetrable oscuridad asfixiante que por fortuna se fue diluyendo poco a poco.

Volvía respirar, estiré los brazos y salté por las calles. El mundo volvía ser grande, los olores, la luz...todo parecía mas llamativo. Todo era más importante y yo volvía ser pequeño. Mejor dicho, volví a sentirme pequeño. Porque siempre lo he sido. Porque siempre lo seremos

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El pedazo de imagen, de aquí

2 comentarios:

eu dijo...

De vez en cuando viene bien desahogarse...

Aunque no es bueno guardarlo tanto tiempo que tengas que reventar de esa forma! Mejor poquito a poquito, que sienta mejor.

See you!

Jarrek dijo...

Bueno ¿pero y lo a gusto que te quedas?
Porque poquito a poco es como mas light, si bien no es bueno hacerlo siempre, de vez en cuando sienta genial
Además lo único en lo que tienes que tener cuidado es con no pillar a alguien con la explosión :D

Hasta pronto